Lo que piensa sin pensarse (versión para niños)
A veces, cuando trabajo en mi estudio, siento que no pienso solo con la cabeza. También pienso con las manos, con las luces del ordenador, con el sonido de los ventiladores… y con todo lo que me rodea.
De ahí nace lo que llamo psicoinfografía: una forma de pensar con imágenes. En vez de usar gráficos para mostrar números o estadísticas, intento que mis diseños y colores cuenten cómo se sienten las ideas.
Los datos, las emociones y los cuerpos pueden pensar juntos. Una línea puede latir como un corazón, un color puede hacerte recordar algo, un espacio en blanco puede darte tiempo para respirar.
Esta forma de crear está inspirada en una pensadora llamada Katherine Hayles, que dice que no solo los humanos piensan: también lo hacen las máquinas, los animales y hasta los paisajes. Todo en el mundo participa del pensamiento.
Por eso, cuando diseño una psicoinfografía, imagino que estoy construyendo un mapa del pensamiento del mundo. Un lugar donde la inteligencia humana, la tecnológica y la natural se encuentran y se mezclan.
Me gusta creer que mis imágenes no se miran solo con los ojos, sino también con la mente y con el corazón. Porque a veces lo más importante no se entiende: se siente.

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