El mapa coroplético: un acto violento de síntesis
Un mapa coroplético es, en apariencia, una operación muy simple. Se toma un territorio y se colorea según el valor de una variable. Cuanto mayor es el número, más oscuro el color; cuanto menor, más claro. El lector no ve cifras ni tablas, sino superficies que se tiñen de una escala cromática. El dato se convierte en paisaje. Esta transformación tiene algo casi mágico. Lo que antes era una columna de números alineados en una hoja de cálculo aparece ahora extendido sobre el espacio. La estadística abandona el lenguaje abstracto de las tablas y se vuelve geografía visible. Un vistazo rápido basta para detectar dónde hay más y dónde hay menos de algo. Capturas de pantallas del software que utilizo para los mapas coropléticos: QGIS. Pero esa misma claridad encierra una paradoja. El mapa coroplético promete transparencia, cuando en realidad opera a base de simplificaciones radicales. Cada territorio —un país, una provincia, un municipio— recibe un único color. Bajo esa superficie homogénea d...