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Mostrando entradas de julio, 2026

Momentos, Capítulo 2-Parte 2: Ya entonces, todo era realidad

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I Hay problemas que no existen por sí mismos, sino porque alguien los ha colocado como un jarrón sobre la mesa. No porque encierre una verdad oculta, ni su barro guarde un secreto reservado a la mirada grave, sino porque ese gesto lo arranca del mundo, lo eleva por encima de lo cotidiano y condena a todos los presentes a fingir que hay allí algo que descifrar. Cuenta un relato zen que un maestro, para designar a su sucesor, reunió a sus discípulos y puso un jarrón de barro sobre una peana. Quien pronunciara la palabra más sabia acerca de aquel objeto sería el elegido. Los discípulos pasaron días en silencio, inmóviles, entregados a esa solemne espera que a veces confundimos con hondura. Cuando hablaron, ninguno repitió al otro, ofrecieron visiones dispares —la fragilidad y la belleza, el vacío y la permanencia, el equilibrio y la impermanencia—, pero ninguna satisfizo al maestro. Sin desanimarse, el zenji reparó en un hombre que barría el monasterio a cambio de sustento. No era discípu...

Momentos, Capítulo 2-Parte 1: Ya entonces, todo era realidad

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 Primera parte: La realidad empieza donde termina nuestra realidad I ¿Cómo le explicamos los colores a una persona ciega de nacimiento? No bastaría con decirle que el rojo se parece al fuego, porque conocer el calor no equivale a ver el rojo, ni que el azul tiene algo de frío, porque ninguna temperatura contiene el azul, ni que el amarillo recuerda a la luz del sol, porque sentirlo sobre la piel no es ver su claridad. Podríamos hablarle de longitudes de onda, de frecuencias, de conos y bastones, de espectros electromagnéticos, de convenciones culturales, de señales de peligro, de códigos de tráfico, de banderas, de duelo o de fiesta, pero nada de eso entregaría la experiencia del color, solo levantaría alrededor de ella una arquitectura de datos, usos, asociaciones y resonancias. El color, para quien lo ve, es una evidencia inmediata del mundo. Está ahí, cubriendo las cosas con una naturalidad tan presente que apenas la pensamos, como si el mundo hubiera nacido ya coloreado para no...