Momentos. Capítulo 3-Parte 2: Ya entonces, todo era tiempo
Hay un instante en que el tictac del reloj deja de ser un sonido para convertirse en una pregunta. ¿Qué mide exactamente? No es el giro de la Tierra ni el intervalo que separa una decepción de la siguiente, sino algo mucho más escurridizo. Algo que los físicos persiguen sin atraparlo, los filósofos diseccionan sin definirlo y los teólogos nombran sin abarcarlo. Llevamos siglos suponiendo que el tiempo era ese escenario invisible donde ocurren los acontecimientos, la corriente que nos arrastra desde la cuna hasta la muerte. Sin embargo, cada vez que las mentes más agudas se han asomado a su abismo, la respuesta se ha desvanecido. ¿Y si el tiempo no existiera? ¿Y si fuera una ilusión de nuestros sentidos, una convención del lenguaje o, por el contrario, el componente más fundamental de la realidad? El viaje que emprendemos atraviesa algunas de las propuestas más radicales formuladas sobre la duración. Al final, la sorpresa quizá no consista en descubrir qué es el tiempo, sino qué somos n...