Tecnodiversidad visual: Dónde aterrizan las formas desobedientes
I Escribí « Dysphoria mundi » y el corrector lo convirtió en «Dysphoria mundo». No fue un error gracioso. Fue una escena completa de normalización comprimida en una palabra. La máquina encontró una rareza y la devolvió al carril. Aquello que sonaba a diagnóstico latino, a inscripción clínica, a epitafio de época, quedó reemplazado por una palabra común, estable, sin espinas. «Mundi» abría una distancia; «mundo» la cerraba con la eficacia silenciosa de todo sistema que corrige antes de comprender. El corrector no tradujo nada. Desactivó la anomalía. Desde ahí puede empezar una sospecha más amplia sobre las imágenes de datos. Cada gráfica lleva dentro una pequeña policía de la forma. Decide qué se deja leer como estructura, qué será aceptado como relación, qué podrá circular como evidencia y qué quedará expulsado al margen bajo nombres más educados: ruido, excepción, valor atípico, residuo, desviación. La visualización no llega después del mundo para representarlo con inocencia. Lo toca,...