Lágrimas en la noche
Durante la redacción de los contenidos de la Casa Natal de Blas Infante, era habitual que Benito Trujillano —Cronista Oficial de Casares y responsable facultativo del proyecto— me llamara a las seis de la mañana. Yo solía estar ya trabajando en el diseño de las unidades temáticas. —Oye, Juanjo, anoche se me olvidó decirte que en el texto sobre el periodo de la detención y el asesinato de Blas Infante, en el firmamento se podían ver los meteoritos de las Perseidas cayendo. Eso es todo, luego hablamos.
—Y colgó. Aquel detalle, aparentemente anecdótico, introducía una dimensión simbólica inesperada. La coincidencia entre un hecho histórico y un fenómeno natural abría la posibilidad de conectar el dato con una emoción, y la información con una experiencia visual. Ese fue el punto de partida de una reflexión más amplia: cómo los datos, normalmente tratados como elementos neutros o técnicos, pueden adquirir una capacidad expresiva si se integran en un lenguaje visual que despierte empatía y ...