El dolor no escribe
I Una de mis escritoras favoritas, Mariana Enriquez, afirmó en una entrevista que la inteligencia artificial podría llegar a reproducir técnicamente una obra literaria, pero que esa creación carecería para ella del mismo interés porque detrás no existirían sensibilidad, experiencia, dolor, pena o alegría. La declaración me dejó con la boca abierta. Comprendo que una escritora desconfíe de la inteligencia artificial, que considere insustituible la experiencia humana o que rechace la intervención de máquinas de lenguaje en la creación literaria. Sin embargo, utilizar el sufrimiento como criterio para distinguir una literatura auténtica de otra que no podría serlo nos devuelve a una concepción de la escritura bastante más problemática de lo que parece. Millones de personas han conocido la enfermedad, la pobreza, la violencia, el abandono o la muerte de alguien amado y no por ello poseen una voz literaria, del mismo modo que una existencia relativamente feliz tampoco incapacita a nadi...