Estática 06: iiyo. iiyo. iiyo
Hay discos que se presentan con la contundencia de un manifiesto y otros que, como iiyo iiyo iiyo que Sam Wilkes publicó en 2024, llegan envueltos en una atmósfera de intimidad casi secreta, como si no quisieran imponerse al oyente sino esperar pacientemente a que este decidiera acercarse lo suficiente para percibir el delicado entramado de sonidos que se despliega en su interior, y es precisamente esa cualidad de susurro, de confidencia compartida al oído, lo que convierte a este álbum en un territorio fértil para pensar la naturaleza de la señal en las gráficas de datos, esa línea que los instrumentos de medición trazan con la esperanza de capturar algo real pero que siempre está amenazada por la interferencia, por el ruido que la desdibuja, por esa estática de fondo que ningún filtro puede eliminar por completo porque no es un accidente sino la condición misma de posibilidad de cualquier registro. La música de Sam Wilkes, construida sobre su bajo eléctrico tocado con una sensibilida...