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Momentos. Capítulo 4-Parte 1: Ya entonces, todo era consciencia

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INTRO ¿Desde cuándo existe un dentro? La pregunta parece pedir una fecha, algún instante remoto en el que una parte de la materia dejó de limitarse a reaccionar ante el mundo y comenzó a sentir que estaba en él. Antes de aquel MOMENTO habría movimientos, colisiones, transformaciones y criaturas capaces de orientarse entre peligros. Después aparecería algo distinto, un lugar sin coordenadas donde la luz se convertiría en imagen, la presión en dolor, la pérdida en ausencia y el tiempo en espera. Ese lugar sería el dentro. Buscar su origen nos devuelve, sin embargo, a la dificultad que encontramos al hablar del tiempo. Preguntar desde cuándo existe la consciencia presupone que había un tiempo anterior a ella, una corriente universal por la que los acontecimientos avanzaban mientras nadie los recordaba, esperaba o sentía pasar. Tal vez ocurriera así. También cabe imaginar que antes de la primera experiencia solo existieran cambios relacionados entre sí, sin un pasado que pesara ni un futur...

Momentos. Capítulo 3-Parte 2: Ya entonces, todo era tiempo

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Hay un instante en que el tictac del reloj deja de ser un sonido para convertirse en una pregunta. ¿Qué mide exactamente? No es el giro de la Tierra ni el intervalo que separa una decepción de la siguiente, sino algo mucho más escurridizo. Algo que los físicos persiguen sin atraparlo, los filósofos diseccionan sin definirlo y los teólogos nombran sin abarcarlo. Llevamos siglos suponiendo que el tiempo era ese escenario invisible donde ocurren los acontecimientos, la corriente que nos arrastra desde la cuna hasta la muerte. Sin embargo, cada vez que las mentes más agudas se han asomado a su abismo, la respuesta se ha desvanecido. ¿Y si el tiempo no existiera? ¿Y si fuera una ilusión de nuestros sentidos, una convención del lenguaje o, por el contrario, el componente más fundamental de la realidad? El viaje que emprendemos atraviesa algunas de las propuestas más radicales formuladas sobre la duración. Al final, la sorpresa quizá no consista en descubrir qué es el tiempo, sino qué somos n...

Momentos. Capítulo 3-Parte 1: Ya entonces, todo era tiempo

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 I El reloj miente porque mide cualquier cosa menos el tiempo. Registra movimientos regulares, oscilaciones repetidas, vibraciones de cuarzo, transiciones atómicas o el avance de un mecanismo, cuenta acontecimientos físicos y los traduce a una sucesión de unidades idénticas. Después leemos esas cifras y llamamos «tiempo» al resultado. La confusión se ha vuelto tan cotidiana que apenas podemos percibirla. Creemos que los segundos existen antes de ser contados, que los minutos recorren el mundo al margen de nosotros y que una manecilla invisible nos empuja desde un pasado ya cerrado hacia un futuro que todavía no existe. Sin embargo, cuando la física intenta describir los estratos más profundos del universo, esa imagen comienza a desvanecerse. El río continuo e idéntico para todos se curva, se dilata, pierde su presente común e incluso desaparece de algunas de las formulaciones con las que intentamos comprender la realidad. Desde posiciones muy distintas, físicos, filósofos, teólogos...